Los resultados de las pruebas PISA 2025 encendieron las alertas sobre el desempeño académico de los estudiantes. La evaluación internacional revela un retroceso significativo en comprensión lectora y matemáticas, mientras la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) advierte sobre la relación entre el uso recreativo de dispositivos digitales y el rendimiento escolar.
Durante la presentación de los resultados, el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, señaló que los estudiantes que pasan más tiempo utilizando pantallas para entretenerse tienden a obtener peores resultados, particularmente en comprensión lectora.
“Para la lectura, cuanto más tiempo se pasa con las pantallas para divertirse, peores son los resultados”, sostuvo Cormann.
La caída en comprensión lectora resulta especialmente preocupante. Entre 2022 y 2025, el promedio de los países de la OCDE disminuyó 14 puntos, mientras que en una década, desde 2015, el retroceso acumulado alcanza los 28 puntos.
¿Cómo influye el uso de dispositivos digitales en los estudiantes?
La OCDE precisó que los dispositivos tecnológicos no son perjudiciales por sí mismos y que su impacto depende principalmente del uso que se les dé. El problema identificado está relacionado con el incremento del tiempo destinado al entretenimiento, una práctica que puede dificultar la concentración y la comprensión de textos complejos.
El impacto también alcanza el entorno escolar. Más de una cuarta parte de los estudiantes evaluados reconoció que sus compañeros se distraían con dispositivos digitales durante las clases de ciencias.
Los resultados también muestran un deterioro particularmente marcado en el desempeño en ciencias entre los estudiantes pertenecientes a familias con una situación socioeconómica favorable. Esta caída redujo la brecha de rendimiento con los alumnos provenientes de contextos menos favorecidos, aunque la OCDE advirtió que este escenario no representa una mejora educativa.
¿Qué propone la OCDE para mejorar el aprendizaje?
Ante este panorama, Mathias Cormann planteó una serie de prioridades para enfrentar el deterioro del rendimiento académico. Entre ellas se encuentra establecer objetivos escolares exigentes, pero acompañados de una enseñanza más profunda.
La propuesta apunta a “enseñar menos cosas pero más en profundidad”, con el objetivo de que los estudiantes desarrollen una comprensión más sólida de los contenidos y no se limiten a acumular información.
El organismo también considera fundamental fortalecer la participación de las familias y mejorar las condiciones que permitan a los estudiantes concentrarse durante el proceso de aprendizaje.
Los resultados de PISA 2025 dejan así una señal de alerta para los sistemas educativos: el desafío no pasa únicamente por incorporar tecnología en las aulas, sino por enseñar a utilizarla de manera responsable y equilibrada. El reto será recuperar los aprendizajes perdidos y garantizar que las nuevas generaciones desarrollen las capacidades necesarias para comprender, analizar y desenvolverse en un mundo cada vez más digital.









