Wilmer Martínez Sánchez, chofer de un bus interprovincial, permanece en estado crítico luego de ser víctima de un ataque armado ocurrido la noche del martes en el distrito de San Martín de Porres (SMP), en Lima. El conductor recibió un impacto de bala a la altura del estómago y permanece internado en la Clínica Jesús del Norte.
En diálogo con RPP, los familiares de Martínez Sánchez expresaron su preocupación por la gravedad de su estado de salud. Según indicaron, los médicos vienen evaluando la posibilidad de trasladarlo a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), debido a la lesión ocasionada por el proyectil.
“Es un chico tranquilo, solamente se dedicaba a trabajar y llevar el pan de cada día a sus hijos. Él tiene dos hijos a quienes mantener y mira lo que ha pasado. Esto ya es demasiado”, señaló una tía del conductor.
La familiar también cuestionó la situación de inseguridad que atraviesa la ciudad y pidió mayores acciones por parte de las autoridades. “Hasta cuándo la presidenta no va a sacar al Ejército, a la Policía. Ya estamos cansados de todo esto, señorita”, manifestó.
Un ataque directo contra la cabina del conductor
De acuerdo con fuentes policiales consultadas por este medio, el bus se encontraba lleno de pasajeros cuando fue interceptado por dos sujetos armados, quienes habrían disparado en reiteradas oportunidades directamente contra la cabina del conductor.
El ataque generó alarma entre los pasajeros y trabajadores de la empresa Allinbus, mientras que Martínez Sánchez quedó herido como consecuencia de los disparos. Las circunstancias exactas del atentado son materia de investigación policial.
El hecho vuelve a poner en el centro de la preocupación la seguridad de los trabajadores del transporte interprovincial, particularmente en zonas donde las empresas han solicitado mayores medidas de protección.
Trabajadores anuncian medidas tras el atentado
Compañeros de Martínez Sánchez adelantaron que en las próximas horas comunicarán las acciones que adoptarán luego del ataque. Los trabajadores de Allinbus señalaron que el atentado ocurrió en un tramo que, según afirmaron, forma parte de un corredor considerado seguro y que contaría con presencia y vigilancia de la Policía Nacional.
La situación genera cuestionamientos entre los transportistas, quienes ahora esperan respuestas y mayores garantías para continuar realizando sus labores sin exponerse a ataques armados.
El caso permanece bajo investigación, mientras Wilmer Martínez Sánchez continúa luchando por su vida en la Clínica Jesús del Norte. Su familia espera que pueda superar las graves lesiones y regresar con sus dos hijos, mientras los trabajadores del sector exigen que este ataque no quede impune.









