El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respaldó la decisión del Gobierno del Reino Unido de impulsar la explotación del yacimiento de gas Jackdaw, ubicado en el mar del Norte, en medio de la preocupación internacional por el encarecimiento de la energía y la seguridad del suministro.
«El Reino Unido ha comenzado a perforar en el mar del Norte, una de las zonas petrolíferas más grandes y prósperas del mundo. ¡Deberían ir a toda máquina!», escribió Trump el miércoles en su plataforma Truth Social.
La decisión se produce en un contexto marcado por las tensiones en Medio Oriente y el incremento de los precios energéticos. Mientras el Gobierno británico defiende el proyecto por sus beneficios económicos, organizaciones ambientalistas advierten sobre las consecuencias de mantener la explotación de combustibles fósiles frente a la crisis climática.
Jackdaw busca fortalecer el suministro energético británico
El yacimiento Jackdaw se encuentra a unos 240 kilómetros al este de Aberdeen, Escocia, y es desarrollado por Adura, empresa conjunta de Shell y Equinor. Según el Gobierno británico, el proyecto podría elevar la producción nacional de gas en aproximadamente un 6 % durante su etapa de mayor rendimiento y mantener el suministro durante un periodo de hasta 11 años.
Las autoridades estiman que la iniciativa aportaría unos 2.900 millones de libras esterlinas a la economía del país, equivalentes a aproximadamente 3.800 millones de dólares, además de contribuir a la protección de cientos de puestos de trabajo. En su máxima capacidad, el yacimiento podría producir suficiente gas para abastecer el equivalente a 1,4 millones de hogares.
El primer ministro británico, Andy Burnham, calificó la decisión como «pragmática» y sostuvo que es necesario aprovechar responsablemente los recursos energéticos disponibles. Asimismo, el Ejecutivo anunció la creación de un Fondo de Riqueza Energética, que comenzará con 2.000 millones de libras y destinará recursos a proyectos de energías renovables y bajas emisiones de carbono.
Cuestionan el impacto ambiental y el efecto en los precios
Pese a las expectativas económicas, especialistas advierten que el aumento de la producción nacional no garantizará una reducción significativa de las facturas de energía. Los precios del gas británico están vinculados a los mercados europeos e internacionales, por lo que el país continuará dependiendo parcialmente de las importaciones.
La aprobación también generó críticas de organizaciones ambientalistas, que consideran que nuevos proyectos de combustibles fósiles dificultan el cumplimiento de los objetivos climáticos. El debate se produce mientras Naciones Unidas advierte sobre la proximidad de un calentamiento global superior a 1,5 °C respecto de los niveles preindustriales.
En paralelo, el Gobierno deberá evaluar el futuro del yacimiento petrolífero de Rosebank, frente a las islas Shetland. Mientras los sindicatos defienden estas explotaciones por el empleo y la seguridad energética, los grupos ecologistas reclaman acelerar la transición hacia fuentes limpias, como la energía eólica marina.








