A más de 22 meses del inicio de las hostilidades, Israel ha intensificado su ofensiva sobre la Franja de Gaza. Este viernes 29 de agosto, el Ejército israelí declaró la Ciudad de Gaza, la más grande del enclave palestino y ubicada en el norte, como “zona de combate”, en el marco del plan aprobado por el gobierno de Benjamin Netanyahu el pasado 8 de agosto para “tomar el control” total de ese territorio devastado.
Este anuncio representa una nueva escalada militar tras una serie de ataques sobre barrios clave de la ciudad y la reciente convocatoria de 60.000 reservistas para reforzar las operaciones en el terreno. “Intensificaremos nuestros ataques hasta recuperar a todos los rehenes y desmantelar a Hamás”, aseguró el portavoz del Ejército israelí, Avichay Adraee.
Ayuda suspendida y hambruna declarada
El avance militar está acompañado por una medida que agrava aún más la crisis humanitaria: la suspensión de las llamadas “pausas tácticas”, que hasta ahora permitían la entrada limitada de alimentos al enclave. A partir de este viernes, esas ventanas humanitarias quedaron sin efecto en la zona norte, precisamente donde se ha declarado la nueva fase de combate.
“De acuerdo con la evaluación de la situación y las directivas del escalón político, a partir de hoy a las 10:00, la pausa táctica local en la actividad militar no se aplicará a la zona de la Ciudad de Gaza, que constituye una zona de combate peligrosa”, informó el Ejército israelí a través de su cuenta oficial en X.
Aunque estas pausas eran insuficientes, permitían desde mayo la entrada fragmentada de comida entre las 10:00 y las 20:00 horas. La suspensión se produce apenas una semana después de que la ONU declarara oficialmente la existencia de hambruna en la Gobernación de Gaza, a la que pertenece Ciudad de Gaza.
Advertencias de Naciones Unidas
Organizaciones humanitarias y agencias de la ONU han advertido durante meses que la ayuda permitida por Israel era insuficiente para atender a la población civil. Además, han denunciado que los puntos de distribución de alimentos se han convertido en “trampas mortales”, señalando que soldados israelíes han abierto fuego en repetidas ocasiones contra multitudes hambrientas y desarmadas.
Según informes humanitarios, miles de palestinos han muerto en estos lugares mientras intentaban conseguir comida. El Ejército de Israel ha justificado estas acciones alegando que sus tropas se sintieron “amenazadas”.
En una contundente declaración, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, advirtió que esta nueva fase de ataques “traerá consecuencias devastadoras” para la población gazatí. Además, denunció que los esfuerzos humanitarios de la ONU están siendo bloqueados, retrasados y denegados sistemáticamente. “La muerte por hambre es resultado de decisiones deliberadas que desafían la humanidad básica”, subrayó.
Israel recupera cuerpos de dos rehenes en Gaza
El mismo día del anuncio militar, la oficina del primer ministro Netanyahu informó que el Ejército recuperó en Gaza el cuerpo del rehén Ilan Weiss, de 55 años, y los restos de otro secuestrado cuya identidad aún no ha sido divulgada.
Weiss, residente del kibutz Beeri, fue secuestrado y asesinado durante el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, que marcó el inicio del actual conflicto. Su esposa e hija también fueron tomadas como rehenes. Posteriormente, fueron liberadas en un intercambio realizado en noviembre de ese mismo año.
Con esta recuperación, Israel afirma que aún quedan 49 rehenes en Gaza, de los cuales se presume que solo 20 estarían con vida. “No descansaremos ni guardaremos silencio hasta que recuperemos a todos nuestros rehenes, tanto los vivos como los fallecidos”, señaló un comunicado oficial.
Una guerra sin fin a la vista
El conflicto comenzó tras el ataque transfronterizo de Hamás en 2023. En esa jornada murieron 1.200 personas y 251 fueron secuestradas, según cifras oficiales de Israel. Desde entonces, la guerra ha dejado más de 62.000 palestinos muertos, incluidos miles de niños, según el Ministerio de Salud de Gaza.
Con la declaración de Ciudad de Gaza como zona de combate y la suspensión total de ayuda humanitaria en esa región, el asedio israelí entra en una nueva y más letal fase, pese a los reiterados llamados internacionales para su cese. Todo indica que la ofensiva podría extenderse a otras zonas del enclave en los próximos días, según han sugerido tanto Netanyahu como altos mandos militares.









