El histórico Museo del Louvre, en París, fue escenario de un robo que ha conmocionado a Francia y al mundo del arte. En la mañana del domingo, alrededor de las 9:45 a. m., un grupo de hombres llegó en motocicletas por la zona del río Sena, donde actualmente se realizan obras, y utilizó un montacargas para acceder a la primera planta del museo.
¿Cómo ocurrió el robo en el museo más famoso del mundo?
En cuestión de siete minutos, rompieron ventanas y se llevaron ocho joyas de valor “incalculable”, según calificó la ministra de Cultura francesa, Rachida Dati. El botín incluye dos tiaras, dos collares, dos broches y dos pares de pendientes pertenecientes a las colecciones reales francesas.
Se trataría de un hurto planificado, sin uso de violencia, aprovechando el horario de apertura del recinto. Tras el hecho, el Louvre comunicó su cierre temporal “por razones excepcionales”, mientras la ministra Dati acudió personalmente al lugar para coordinar las diligencias.
¿Qué piezas formaban parte del botín?
Entre las joyas sustraídas figuran tres piezas del conjunto de zafiros de la Reina María Amelia y la Reina Hortensia: una tiara, un collar y un par de pendientes adornados con 24 zafiros de Ceilán naturales y más de mil diamantes. Estas joyas, que datan del siglo XIX, fueron lucidas por distintas soberanas europeas y constituyen un ejemplo excepcional de la joyería parisina de la época.
También fueron robados un collar y unos pendientes de esmeraldas pertenecientes al conjunto que Napoleón I regaló a María Luisa en 1810. El collar estaba compuesto por 32 esmeraldas y más de mil diamantes. A estas piezas se suman una tiara y un broche de corpiño de la Emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III, que destacaban por sus 212 perlas y más de 4.000 diamantes en total.
Las joyas, que formaban parte de los llamados Diamantes de la Corona, eran exhibidas en el museo como testimonio del esplendor imperial francés. Varias de ellas fueron creadas para la Exposición Universal de 1855 y han pasado por distintas generaciones de la nobleza europea.
Las autoridades francesas ya iniciaron una exhaustiva investigación para recuperar las piezas sustraídas, cuyo valor histórico y cultural supera cualquier estimación económica. El robo ha reavivado el debate sobre la seguridad en los grandes museos del mundo y pone de relieve la vulnerabilidad de las colecciones patrimoniales más preciadas.









