Las nuevas imágenes verificadas por el Laboratorio Satelital de Investigación Humanitaria de la Universidad de Yale han expuesto escenas atroces provenientes de El Fasher, capital de Darfur del Norte.
Videos grabados por los propios combatientes de las Rapid Support Forces (RSF) muestran asesinatos en masa, violencia extrema y abusos contra población indefensa tras la captura de la ciudad, evidenciando un nivel de crueldad sin precedentes.
Desde el estallido del conflicto en abril de 2023 entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS), lideradas por el general Abdel Fattah al Burhan, y las RSF de Mohamed Hamdan Dagalo, el país ha vivido treinta meses de violencia ininterrumpida. Cientos de miles han muerto a causa de ataques, enfermedades y hambre; y 15 millones de personas han sido desplazadas.
De ellas, alrededor de 4 millones han huido hacia países vecinos como Sudán del Sur y Chad, ambos bajo fuerte presión humanitaria. Mientras hablamos, relata Atif Adam, activista de los Emergency Response Rooms (ERR), familias enteras continúan escapando a zonas ligeramente más seguras como Taweelah, Krome y Kutum.
¿La sociedad civil ante el vacío internacional?
Las ERR, grupos locales autoorganizados, han asumido un rol crucial frente al colapso institucional. Con recursos propios, distribuyen alimentos, reparan infraestructura, atienden a víctimas de violencia sexual, crean escuelas improvisadas y compran medicamentos para hospitales que operan bajo asedio.
Su labor fue reconocida en 2024 con el Premio Right Livelihood. Solo en El Fasher operan 35 centros de respuesta rápida, donde médicos, ingenieros, docentes y estudiantes trabajan bajo amenazas constantes.
Cada día enfrentamos riesgos, añade Adam, pero sabemos que nuestra presencia es vital para quienes aún resisten».
¿Una crisis humanitaria que redefine el control territorial?
El Fasher cayó en manos de las RSF a finales de octubre, tras un asedio de dieciocho meses. En pocas horas, los rebeldes masacraron a unas 2.000 personas y atacaron el hospital saudí, donde asesinaron a 460 pacientes y trabajadores.
La toma de la ciudad reconfiguró el equilibrio de poder: mientras las FAS retomaron Jartum en marzo, las RSF controlan hoy casi toda la región occidental y podrían expandirse hacia Kordofán.
En medio de este escenario, las RSF aceptaron una tregua humanitaria propuesta por mediadores internacionales encabezados por Estados Unidos, con participación de Egipto, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. El anuncio se produjo tras la caída de El Fasher, con la población atrapada entre combates, hambruna y desplazamientos masivos.
Las FAS, sin embargo, condicionaron su participación a la retirada rebelde de zonas civiles y a la entrega de armas. Estados Unidos informó que ambas partes aceptaron en principio un plan diseñado para traducirse en acciones inmediatas sobre el terreno. El objetivo final contempla un alto el fuego completo y una transición de nueve meses hacia un gobierno civil.
La tregua propuesta surge en un momento crítico para Sudán, donde las masacres en El Fasher y el deterioro humanitario evidencian la urgencia de medidas que permitan proteger a la población y facilitar condiciones mínimas para avanzar hacia un proceso de estabilidad política.









