La declaración oficial fue emitida por el Ministerio de Relaciones Exteriores en Pekín, que consideró que las agresiones representan una violación de la soberanía y la integridad territorial de Venezuela.
Beijing instó a todas las partes a evitar una escalada del conflicto y a privilegiar los canales diplomáticos para resolver las diferencias. El comunicado subraya la importancia de respetar las normas que rigen las relaciones internacionales y la Carta de las Naciones Unidas.
Según el comunicado, China mantiene su postura de no intervención en asuntos internos de otros países y de solución pacífica de controversia. El país asiático expresó su preocupación por el impacto humanitario que pueden tener los enfrentamiento armados en la población civil.
Rechazo a la fuerza y llamado al diálogo
En su pronunciamiento, el canciller chino advirtió que el uso de la fuerza sin respaldo de organismos multilaterales puede agravar tensiones y generar inestabilidad en al región latinoamericana. Por ello, solicitó que se respeten los mecanismos legales y diplomáticos para abordar conflictos.
China invitó a Estados Unidos y a Venezuela a retomar el diálogo y a buscar soluciones a través de la mediación de organismos internacionales. El ministerio señaló que solo mediante el respeto mutuo y la cooperación se podrá avanzar hacia un entendimiento sostenible.
El comunicado también señaló que las acciones unilaterales no contribuyen a la paz duradera ni al desarrollo de los pueblos afectados. El Gobierno chino reiteró su compromiso con la paz mundial y la estabilidad regional.
Impacto diplomático y contexto mundial
La reacción de Pekín se produce en un momento fuerte de tensión geopolítica tras los eventos en Venezuela, que han captado la atención de diversos gobiernos y organismos multilaterales.
Expertos en relaciones internacionales consideran que las voces de países como China pueden influir en la percepción global del conflicto y en la respuesta de otros Estados ante acciones de fuerza.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue de cerca las repercusiones del enfrentamiento entre potencias y su efecto en América Latina. Los llamados diálogos y el respeto del derecho internacional han sido recurrentes entre países.
China reafirmó su postura de respeto a la soberanía de los Estados y subrayó la necesidad de priorizar soluciones políticas que eviten mayores contrataciones









