Una falla técnica registrada desde las primeras horas del jueves 18 de septiembre generó serias complicaciones en la Línea 1 del Metro de Lima, que conecta los distritos de Villa El Salvador y San Juan de Lurigancho. El incidente afectó a miles de usuarios, quienes se vieron obligados a esperar más de una hora solo para ingresar a las estaciones.
Usuarios denuncian desinformación y largas esperas
Desde las 05:00 a.m., se reportaron extensas filas fuera de diversas estaciones, incluyendo María Auxiliadora, Angamos y San Juan de Miraflores. Según testimonios recogidos por medios de comunicación, los pasajeros denunciaron la falta de información oficial. “No hay comunicación, absolutamente no sabemos nada”, declaró un usuario en medio de la aglomeración.
Los retrasos coincidieron con la hora punta, lo que generó mayor impacto en estudiantes y trabajadores. Muchos permanecieron expuestos al sol por largos periodos, sin acceso a información clara sobre el restablecimiento del servicio. Algunos optaron por rutas alternas, aunque estas también presentaban demoras significativas.
¿Cuál fue la respuesta de Línea 1 del Metro?
El primer comunicado oficial de la Línea 1 fue emitido a las 06:00 a.m., en el que se ofrecieron disculpas por las molestias ocasionadas. Sin embargo, fue recién cerca de las 11:00 a.m. que se detalló la causa de las demoras, atribuyéndolas a fallas técnicas en el sistema. En ese mismo mensaje, se sugirió a los usuarios “evaluar rutas alternas”.
Durante el periodo afectado, varios trenes permanecieron detenidos en estaciones clave, como San Juan de Miraflores, sin que hubiera personal informando a los usuarios. Algunos trenes incluso suspendieron su servicio a mitad de recorrido, obligando a los pasajeros a descender y esperar nuevas unidades.
Aunque se informó que los trenes continuaban operando, los intervalos de llegada se extendieron de tres a cinco minutos, provocando una congestión sostenida tanto en los andenes como en el interior de los vagones.
La falla técnica en la Línea 1 del Metro de Lima ocasionó interrupciones generalizadas en el servicio durante una de las franjas horarias de mayor afluencia, afectando el desplazamiento de miles de usuarios.
Si bien el flujo de pasajeros fue restablecido progresivamente después de cinco horas, el evento dejó en evidencia la vulnerabilidad del sistema ante contingencias técnicas y la necesidad de mejorar los canales de comunicación con el público.









