Una parte de la Torre dei Conti, una emblemática construcción medieval ubicada en el corazón de Roma, se derrumbó este lunes 3 de noviembre mientras se realizaban trabajos de restauración. El accidente, ocurrido cerca de las 11:20 de la mañana (hora local), dejó a cinco trabajadores atrapados, uno de ellos en estado crítico y otro aún bajo los escombros.
La torre, situada en una de las zonas más transitadas de la capital italiana junto al Foro Imperial y a pocos metros del Coliseo, quedó parcialmente destruida pese a los esfuerzos de los equipos de emergencia. Los bomberos evacuaron a tres operarios en una primera intervención, mientras que un cuarto fue trasladado de inmediato a un hospital romano debido a la gravedad de sus heridas.
¿Cómo ocurrió el derrumbe?
Según el reporte de las autoridades, el primer colapso se registró a media mañana durante las labores de restauración estructural del edificio. En ese momento, cinco trabajadores quedaron atrapados entre los andamios y los restos de piedra.
Uno de ellos, con heridas de gravedad, fue rescatado y trasladado a un centro médico, mientras otros tres fueron auxiliados sin lesiones mayores. Sin embargo, alrededor de una hora y media después, un segundo derrumbe complicó las labores de rescate del quinto operario, que permanecía atrapado.
A pesar del riesgo, los bomberos continuaron los trabajos sin registrar más víctimas entre los equipos de emergencia. El alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, y el ministro de Cultura, Alessandro Giuli, acudieron al lugar para supervisar la situación y expresar su apoyo a las labores de rescate.
¿Una joya medieval en riesgo?
La Torre dei Conti es uno de los monumentos medievales más antiguos y representativos de Roma. Fue erigida en 1203 por orden del papa Inocencio III para su familia, los Condes de Segni, y construida sobre los restos del Templo de la Paz.
Originalmente, la torre alcanzaba entre 50 y 60 metros de altura, aunque hoy se conserva apenas un tercio de su estructura original debido a los terremotos que afectaron la ciudad entre los siglos XIV y XVII.
Revestida originalmente con losas de travertino procedentes de los Foros Imperiales, la torre ha sufrido un progresivo deterioro.
Desde 2006 permanecía cerrada al público y sin mantenimiento, situación que motivó al Ayuntamiento de Roma y a la Superintendencia a iniciar un proyecto de restauración y reforzamiento estructural, centrado en la seguridad del edificio y su parte subterránea.









