El secretario del Departamento de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmó este miércoles 22 de octubre que el Ejército norteamericano ejecutó un “ataque cinético letal” contra una embarcación presuntamente relacionada con el narcotráfico en el océano Pacífico, frente a las costas de Colombia.
La operación fue autorizada por el presidente Donald Trump como parte de una ofensiva militar ampliada contra el tráfico de drogas hacia su país.
Según detalló Hegseth a través de su cuenta oficial en X, la acción militar, realizada el martes, tuvo como resultado la muerte de tres personas identificadas por la inteligencia estadounidense como “narcoterroristas” pertenecientes a una organización criminal designada como terrorista.
En el mensaje, el funcionario advirtió que “no habrá refugio ni perdón, solo justicia” para quienes integren los carteles de la droga, a los que comparó con el grupo extremista Al Qaeda.
El secretario de Guerra sostuvo además que los ataques de este tipo “continuarán día tras día” como parte de una estrategia hemisférica para “neutralizar amenazas” en el Caribe y el Pacífico.
De acuerdo con medios estadounidenses como The New York Times y CBS News, la embarcación fue impactada por un proyectil en aguas internacionales, estallando en llamas.
¿Por qué Estados Unidos amplió sus operaciones militares?
Este sería el octavo ataque conocido del Ejército estadounidense contra narcolanchas desde que inició su operación antidrogas en el Caribe sur, en su mayoría cerca de las costas de Venezuela. Sin embargo, es el primero que se ejecuta en el Pacífico oriental, lo que representa una expansión de sus acciones hacia nuevas rutas marítimas de tráfico.
El Pentágono ha defendido estas operaciones como parte de una política de “defensa preventiva” frente al narcotráfico, aunque expertos internacionales advierten sobre los riesgos de actuar sin coordinación con los gobiernos afectados.
¿Cómo respondió el Gobierno colombiano?
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia emitió un comunicado rechazando “la destrucción de una embarcación presuntamente vinculada al narcotráfico frente a su costa pacífica” y llamó a Washington a “cesar este tipo de ataques” y “respetar las normas del derecho internacional”.
La Cancillería expresó su “profunda preocupación” por la falta de coordinación entre ambos países en materia de seguridad, subrayando que este tipo de acciones ponen en riesgo la soberanía nacional y la estabilidad diplomática.
El incidente ocurre en medio de tensiones crecientes entre Bogotá y Washington, luego de que Trump acusara al presidente Gustavo Petro de ser “grosero e ignorante con Colombia” y de “no hacer nada” contra el narcotráfico.
El bombardeo estadounidense frente a las costas colombianas reaviva las tensiones bilaterales y abre un nuevo capítulo en la lucha contra el narcotráfico en el continente. Mientras Washington refuerza su ofensiva militar, Bogotá reclama respeto a su soberanía y exige mecanismos de cooperación que se ajusten al derecho internacional.









