A través de su cuenta oficial en X, el secretario de guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, informó el jueves 13 de noviembre que comenzó formalmente el operativo “Lanza del Sur” (Southern Spear).
La misión está bajo dirección de la Fuerza de Tarea Conjunta y el Comando Sur estadounidense, y según Hegseth, se fundamenta en tres objetivos: “defender nuestra patria, expulsar a los narcoterroristas de nuestro hemisferio y protegerla de las drogas que están matando a nuestra gente”.
El anuncio llega en un escenario marcado por una creciente tensión entre Washington y Caracas. Desde agosto, el presidente Donald Trump había ordenado el despliegue de embarcaciones militares en el Caribe, una medida que ya había encendido alertas diplomáticas por su cercanía con las costas venezolanas.
La ofensiva también enlaza con otras acciones recientes. El 15 de octubre, Trump confirmó que había autorizado a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) a realizar operaciones dentro de Venezuela.
Según alegó, ciudadanos venezolanos vinculados al crimen organizado habrían “vaciado sus prisiones en Estados Unidos” gracias a políticas de fronteras abiertas, lo que justificaba según su discurso una respuesta más agresiva de seguridad.
¿Cómo se enmarca esta operación en las acciones previas de EE. UU.?
En semanas anteriores, el gobierno estadounidense ya había ejecutado operaciones marítimas contra embarcaciones señaladas como presuntas transportadoras de drogas procedentes de Venezuela.
El primer anuncio oficial, realizado el 2 de septiembre, informó el hundimiento de varias lanchas y la muerte de 11 personas, según datos proporcionados por la administración Trump.
El mandatario también había indicado que, tras un periodo sin detectar nuevas embarcaciones, consideraba que el control marítimo estaba fortalecido. No obstante, no descartó que en adelante pudieran ejecutarse misiones terrestres si se determinaba necesario para frenar el flujo de drogas hacia Estados Unidos.
Con la puesta en marcha de “Lanza del Sur”, Washington amplía su ofensiva regional en un momento de alta fricción diplomática con el gobierno de Nicolás Maduro. La operación se suma a una serie de medidas de presión política, militar y de inteligencia que Estados Unidos ha venido aplicando durante los últimos meses.
El operativo “Lanza del Sur” forma parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos para intensificar sus acciones contra el narcotráfico en el Caribe y zonas cercanas a Venezuela.









