Una violenta irrupción sacudió el mercado de flores Uniflor, ubicado en el distrito del Rímac, durante la noche de este viernes 10 de octubre. Según denunciaron los comerciantes, alrededor de treinta personas ingresaron por la fuerza al centro de abastos, destrozaron vitrinas y puestos, y se enfrentaron con los trabajadores del lugar en medio de escenas de pánico.
Los vendedores aseguraron que los atacantes rompieron los accesos principales e ingresaron armados con palos, fierros y otros objetos contundentes. Algunos testigos afirmaron haber escuchado disparos, lo que incrementó el miedo y la confusión entre quienes laboraban en el turno de carga nocturna.
Imágenes captadas por cámaras de seguridad muestran que varios de los agresores llevaban el rostro cubierto, lo que ha dificultado su identificación. El abogado de los comerciantes, Henry Bander, indicó que este no sería el primer intento de desalojo violento. Recordó que el mercado ya fue atacado en septiembre en al menos dos ocasiones anteriores, dejando heridos y daños materiales.
“Tomaron el mercado por asalto. Ya hay antecedentes desde el 17 de septiembre, cuando lo quemaron, y el 25 también hubo balaceras. Todo está denunciado ante la Fiscalía”, precisó Bander.
¿Quiénes están detrás del conflicto?
El abogado señaló que detrás de estos ataques estaría una mujer identificada como Yolanda Lavado, quien asegura haber adquirido la propiedad a una iglesia misionera. Sin embargo, explicó que la venta fue solo de “acciones y derechos”, sin precisar el área exacta del terreno involucrado.
El pasado 25 de septiembre, Lavado se presentó en los exteriores del mercado acompañada de abogados y representantes de la prensa para reafirmar su posición. En aquella ocasión, mostró documentos que, según ella, acreditan su derecho de propiedad y denunció la existencia de una presunta organización criminal que aseguró se habría apoderado de varios stands del lugar, cobrando cupos a los comerciantes.
¿Qué medidas tomaron los comerciantes?
Tras el ataque del viernes, los vendedores se atrincheraron dentro del mercado con lo que quedó de las vitrinas destruidas, bloqueando los accesos para evitar un nuevo ingreso. “Treinta personas vinieron a sacarnos. Nosotros trabajamos aquí hace más de veinte años. Esto era una pampa, y con esfuerzo levantamos nuestros puestos”, relató una vendedora entre lágrimas.
Al lugar llegó personal de la Policía Nacional del Perú, que permanece resguardando las inmediaciones del mercado para prevenir nuevos disturbios. Hasta el momento no se reportan detenidos, aunque las autoridades han iniciado las investigaciones correspondientes para identificar a los responsables.
La situación en el mercado de flores Uniflor continúa siendo tensa. Mientras los comerciantes exigen que se respete su derecho al trabajo, la Policía y el Ministerio Público deberán esclarecer los hechos y determinar el origen de este violento conflicto por la propiedad del terreno en disputa.









