Este verano de 2026, gran parte del país enfrenta niveles de radiación ultravioleta (UV) extremadamente altos, especialmente en la costa y la sierra. Ciudades como Lima, Arequipa, Trujillo, Piura y Tumbes registran índices UV considerados de riesgo extremo, lo que aumenta significativamente la probabilidad de quemaduras, daños en la piel y desarrollo de enfermedades como el cáncer si no se adoptan medidas de protección adecuadas. Las autoridades de salud y los organismos meteorológicos han emitido alertas especiales para que la población extremen sus cuidados durante esta temporada.
El daño del sol se acumula con el tiempo
La exposición prolongada a la radiación ultravioleta no solo provoca quemaduras visibles, sino que el daño se acumula silenciosamente a lo largo de los años. Este tipo de radiación incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de piel, incluyendo el melanoma, el tipo más agresivo, así como carcinomas de menor agresividad que también requieren tratamiento oportuno.
Los especialistas advierten que las personas con piel sensible, adultos mayores y quienes trabajan al aire libre son especialmente vulnerables. Las actividades al aire libre, como la construcción, la agricultura, la pesca y la minería, exponen a los trabajadores a niveles de radiación que, sin medidas de prevención, pueden causar daños irreversibles a largo plazo.
“La exposición solar es acumulativa y puede manifestarse clínicamente décadas después. No se trata solo de evitar una quemadura, sino de cuidar la piel para reducir riesgos de enfermedades graves”, explica Juan Loo, médico ocupacional de Howden Perú. Según el especialista, fortalecer la cultura de prevención en los espacios laborales y recreativos es fundamental para proteger la salud de las personas.
Prevención y hábitos saludables
Cuidar la piel no se limita a los días de sol intenso. El uso constante de sombreros de ala ancha, lentes con protección UV y ropa que cubra brazos y piernas ayuda a reducir la exposición directa. Asimismo, aplicar protector solar de amplio espectro y reaplicarlo con frecuencia es clave, incluso en días nublados. Los chequeos médicos regulares y la observación cuidadosa de manchas, lunares o lesiones que no cicatrizan permiten detectar problemas a tiempo y mejorar el pronóstico.
“Contar con respaldo médico y acceso a chequeos preventivos facilita la detección temprana de lesiones sospechosas y permite intervenciones oportunas, lo cual es clave para un pronóstico positivo”, añade el Dr. Loo.
El aumento de casos de lesiones cutáneas y cáncer de piel en la temporada de verano confirma la importancia de la prevención y la educación sanitaria. Informarse, adoptar hábitos de protección y contar con apoyo médico especializado son acciones esenciales para reducir riesgos y proteger la salud de toda la población durante los meses de mayor exposición al sol.









