La exmandataria interina de Bolivia, Jeanine Áñez, quedó en libertad el último 6 de noviembre; ello tras la anulación de la condena de 10 años de prisión que se le había impuesto en 2022 por el caso 'Golpe ll'.
Sobre su salida del penal de Miraflores
La decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) se sustentó en que a Áñez —como exmandataria— le correspondía un “juicio de responsabilidades” en el Congreso, y no un proceso penal ordinario. Tras ello, se ordenó su liberación inmediata.
Áñez había sido detenida en marzo de 2021 y condenada en junio de 2022 por delitos como “resoluciones contrarias a la ley” relacionados con su asunción al poder en noviembre de 2019, tras la renuncia de Evo Morales en medio de una crisis electoral.
En su salida del penal de Miraflores en La Paz, Áñez declaró: “Jamás hubo un golpe de Estado. Lo que hubo fue un fraude electoral que nos llevó a todos los bolivianos a reclamar nuestro derecho a que los votos sean respetados”.
Además, informó que tenía previsto asistir a la toma de posesión de Rodrigo Paz como nuevo presidente. La actividad se realizará el sábado 8 de noviembre, en un momento de cambio político para el país.
Tensión política en Bolivia
La liberación sucede en un contexto de fuerte tensión política: la decisión coincide con la caída del dominio de casi dos décadas del partido Movimiento al Socialismo (MAS) y plantea interrogantes sobre la separación de poderes y la independencia del sistema judicial en Bolivia.
El futuro inmediato de Áñez incluye la posibilidad de ser juzgada mediante el procedimiento de responsabilidades, así como la reactivación de otros procesos que todavía pesan en su contra, lo que mantiene abierta la trama judicial y política alrededor de su figura.









