La Policía Nacional del Perú (PNP), mediante la Dirección de Ciberdelincuencia, capturó a presuntos integrantes de una organización criminal que extorsionaba a orquestas de música tropical y chicha, exigiéndoles presentaciones gratuitas y pagos bajo amenazas, usando el nombre del delincuente conocido como 'El Jorobado'
Extorsiones y modus operandi
La banda, identificada como “El terror de la timba”, enviaba mensajes, llamadas y amenazas a músicos de al menos siete agrupaciones para obligarlos a tocar sin recibir pago y cumplir con otras exigencias. Los extorsionadores usaban la identidad de un conocido criminal apodado “El Jorobado”, quien tiene notoriedad en el entorno delictivo, aunque estaba recluido, para generar temor entre las víctimas y forzarlas a ceder a sus demandas.
Las agrupaciones afectadas incluyeron conjuntos reconocidos del género, que recibieron advertencias también dirigidas a familiares si no cumplían con los requerimientos delictivos. La forma de comunicación y presión, a través de redes sociales y telefonía, mantenía a las víctimas bajo tensión constante.
Operativo, detenciones y evidencias
El avance de las investigaciones comenzó tras la denuncia de uno de los músicos afectados, lo que permitió a los agentes rastrear direcciones IP y ubicar el origen de las amenazas. Con esa evidencia digital, se realizó un operativo en un inmueble de Lima donde se detuvo a tres sospechosos, incluido una adolescente de 17 años, cuya cuenta bancaria era utilizada para recibir los pagos exigidos por los extorsionadores.
En el lugar también se encontró armas largas, algunas con dispositivos para silenciar disparos, y numerosos teléfonos y documentos clave que fortalecen la investigación. Las autoridades precisaron que aún faltan esclarecer algunos roles dentro de la organización y determinar con precisión la responsabilidad de cada detenido conforme avance el proceso.
La Policía Nacional del Perú (PNP) recomendó a músicos y al público en general denunciar inmediatamente cualquier intento de extorsión o coacción para facilitar intervenciones rápidas y prevenir que estas redes delictivas continúen operando a través de intimidación digital o personal.









