Miguel Ángel Marín Morón, conocido como ‘Negro Marín’, llegó al Perú luego de ser extraditado desde España, país donde permanecía detenido desde noviembre de 2025. Considerado cabecilla de la organización criminal 'Los Sanguinarios de la Construcción', Marín fue puesto inmediatamente a disposición de la justicia peruana para enfrentar cargos por extorsión, sicariato y crimen organizado. Su traslado se realizó bajo estrictas medidas de seguridad, dado el peligro que representa y el impacto mediático de su retorno.
Llegada y primeros pasos judiciales
Marín arribó al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez en Lima, acompañado por un dispositivo especial de seguridad, y fue trasladado inmediatamente a la División de Requisitorias de la Policía Nacional para iniciar los procedimientos legales correspondientes. Posteriormente, fue conducido a la sede del Ministerio Público, donde se le realizaron diligencias como el reconocimiento médico legal y la verificación de identidad.
Durante su presentación ante las autoridades judiciales, se reafirmó que enfrentará los cargos de organización criminal, extorsión, sicariato y otros delitos graves, y se evalúa su prisión preventiva mientras avanza la investigación. Las autoridades enfatizaron que el extraditado deberá colaborar con las investigaciones para esclarecer los hechos y desarticular las operaciones de su banda.
Su rol en el crimen organizado
‘Negro Marín’ es considerado uno de los líderes principales de la banda 'Los Sanguinarios de la Construcción', dedicada principalmente a la extorsión de empresas constructoras y transporte de carga, así como al sicariato y control territorial violento en diversas zonas del norte y centro de Lima.
Su captura y extradición se producen tras años de coordinación entre autoridades españolas y peruanas, quienes lograron documentar su participación en múltiples delitos de alto impacto que afectaron la seguridad y economía de la región. Marín habría trabajado en alianza con otros cabecillas del crimen organizado, consolidando redes de intimidación y violencia, lo que lo convierte en un objetivo prioritario para las investigaciones.









