El Instituto Nacional Penitenciario (INPE) llevó a cabo este lunes 5 de enero de 2026 un traslado masivo de 100 internos de alta peligrosidad desde varias cárceles de Lima hacia el Establecimiento Penitenciario de Challapalca, ubicado en la provincia de Tarata, en la región Tacna, considerado uno de los centros de máxima seguridad del país.
El operativo estuvo encabezado por el presidente del INPE, Iván Paredes, y contó con la supervisión de autoridades del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Los reclusos trasladados provienen de penales como Lurigancho, Ancón I, Miguel Castro Castro, Callao y Huaral, y enfrentan procesos o han sido condenados por delitos graves, entre ellos homicidio, extorsión, sicariato, robo agravado y tráfico ilícito de drogas y armas.
Objetivo del traslado y medidas penitenciarias
Esta acción forma parte de un plan de fortalecimiento del sistema penitenciario, anunciado por el Gobierno interino y el Ministerio de Justicia, con el fin de controlar la expansión de las redes delictivas que operan desde el interior de los penales, así como reducir la incidencia del crimen organizado que se planifica desde las cárceles.
Las autoridades también han señalado que este tipo de traslados se replicará en otras regiones del país, como parte de una estrategia para retomar el control efectivo de los establecimientos penitenciarios, identificar y erradicar irregularidades, decomisar objetos prohibidos y aislar a internos considerados de alto riesgo.
Reacciones y desafíos en la seguridad penitenciaria
El traslado de internos de alta peligrosidad ha sido acompañado de diversas acciones de inteligencia y control, aunque el sistema penitenciario enfrenta retos importantes. Por ejemplo, las autoridades han reconocido que solo 30 de los 69 penales del país cuentan con bloqueadores eficientes de señal, lo que limita el control de comunicaciones no autorizadas desde el interior de estos centros.
Asimismo, el INPE ha realizado operativos adicionales para descubrir sistemas clandestinos de conectividad cerca de penales, incluido el hallazgo de antenas y repetidores ocultos cerca de Challapalca, lo que evidencia la complejidad de frenar las comunicaciones ilegales entre internos y redes criminales externas.
El traslado de estos 100 internos refleja un esfuerzo por parte de las autoridades para aumentar la seguridad dentro del sistema penitenciario, reducir la capacidad de organización de las bandas criminales desde la cárcel y mejorar las condiciones para un control más riguroso de los reos de alta peligrosidad.









