Natalia Málaga decidió pronunciarse tras las declaraciones de Cecilia Tait sobre la estatura de las jóvenes voleibolistas peruanas. La propuesta de la histórica exintegrante de la selección nacional, quien planteó la posibilidad de aplicar inyecciones para favorecer el crecimiento de las jugadoras y puso como ejemplo el caso de Lionel Messi, generó diversas reacciones en el ámbito deportivo.
A través de sus redes sociales, Málaga explicó que el tratamiento que recibió el futbolista argentino durante su infancia no puede compararse con el uso de una hormona de crecimiento en deportistas sanos. Según señaló, Messi fue sometido a un tratamiento médico debido a que presentaba una deficiencia que impedía que su organismo produjera la cantidad necesaria de hormona para su desarrollo.
“He leído y escuchado cada comentario sobre el tratamiento que recibió Messi cuando era niño. Y veo que muchos opinan sin saber realmente de qué están hablando”, escribió la exvoleibolista.
Málaga remarcó que administrar hormona de crecimiento a una persona que no presenta una deficiencia médica constituye una situación completamente distinta. En esa línea, sostuvo que este tipo de sustancias no debe plantearse como una alternativa para mejorar las condiciones físicas de las integrantes de la selección peruana Sub-17.
La también entrenadora defendió, en cambio, una preparación integral para las jóvenes deportistas y destacó que el rendimiento de una voleibolista no depende únicamente de su talla. Para Málaga, el desarrollo de una atleta debe construirse a partir del entrenamiento, la técnica, la táctica, la preparación mental y la disciplina.
“Cuando se nace con un corazón enorme, fuerte y valiente no necesitas buscar excusas ni pensar que un medicamento va a hacer el trabajo por ti”, expresó.
Sus declaraciones se producen luego de que Cecilia Tait analizara la participación de las llamadas ‘Matadorcitas’ en el Mundial y señalara que la baja estatura constituye una desventaja frente a otras selecciones. La histórica voleibolista peruana mencionó el caso de Messi para sostener que un tratamiento durante la etapa de crecimiento podría marcar una diferencia.
El intercambio de opiniones vuelve a poner sobre la mesa uno de los principales desafíos del vóley peruano: la formación de nuevas generaciones capaces de competir frente a selecciones con jugadoras de mayor talla. Mientras Tait plantea mirar alternativas para afrontar esta desventaja física, Málaga apuesta por fortalecer el trabajo deportivo y las capacidades individuales de cada atleta.
Más allá de las posiciones enfrentadas, ambas figuras coinciden en la necesidad de mejorar las condiciones de las jóvenes promesas del vóley peruano. El debate, sin embargo, deja una pregunta abierta sobre cuál es el camino más adecuado para potenciar a las nuevas generaciones sin poner en riesgo su salud ni su desarrollo deportivo.









