El París Saint-Germain volvió a celebrar a nivel internacional. Este miércoles, en Doha, el conjunto dirigido por Luis Enrique conquistó la Copa Intercontinental al imponerse al Flamengo en una final exigente que se definió en la tanda de penales, tras igualar 1-1 durante los 120 minutos de juego. El gran protagonista de la noche fue el arquero ruso Matvéi Safónov, decisivo en la definición.
El encuentro comenzó con un PSG dominante en la posesión y con mayor claridad en los últimos metros. El equipo parisino encontró la ventaja a los 38 minutos, cuando Khvicha Kvaratskhelia aprovechó un centro desde la derecha y un despeje fallido del arquero Agustín Rossi para marcar el 1-0. Antes, un gol de Fabián Ruiz había sido anulado por el VAR tras una revisión milimétrica.
¿Cómo se gestó la reacción del Flamengo?
Lejos de desmoronarse, el Flamengo mostró carácter y capacidad de respuesta. El conjunto brasileño, alentado por una afición numerosa y constante, comenzó a equilibrar el desarrollo del juego. A los 62 minutos llegó el empate: Giorgian De Arrascaeta provocó un penal tras una acción ante Marquinhos y Jorginho lo transformó con precisión para el 1-1. A partir de ese momento, el partido ganó en intensidad y tensión.
Luis Enrique movió el banco para recuperar el control, con los ingresos de Barcola y Dembélé, mientras Filipe Luís respondió con variantes para sostener el ritmo. El PSG empujó hasta el final del tiempo reglamentario y también durante la prórroga, aunque se topó con un Flamengo ordenado y competitivo, que resistió con disciplina defensiva.
¿Por qué Safónov fue decisivo en los penales?
La definición desde los doce pasos marcó el desenlace del torneo. Safónov se erigió como figura indiscutida al detener cuatro ejecuciones del Flamengo, entre ellas la del español Saúl. Por el PSG convirtieron Vitinha y Nuno Mendes, mientras que Dembélé falló su disparo. Nicolás de la Cruz anotó el único penal brasileño, insuficiente ante la actuación del guardameta ruso.
Con esta victoria, el PSG suma un nuevo título internacional en una temporada histórica para el club, que ya había conquistado la primera Champions League de su historia. Sin desplegar su versión más arrolladora, el equipo parisino volvió a demostrar solidez, profundidad de plantel y capacidad para resolver partidos cerrados.
La Copa Intercontinental quedó en manos del París Saint-Germain tras una final equilibrada y definida por la eficacia en los momentos clave. La actuación de Matvéi Safónov en la tanda de penales resultó determinante para inclinar el trofeo hacia el conjunto francés y cerrar una noche decisiva en Doha









