La presidenta del Consejo de Ministros, Denisse Miralles, presentó su renuncia este martes 17 de marzo, generando un nuevo remezón político en el país. Su salida ocurre apenas 22 días después de haber asumido el cargo y en un momento especialmente delicado: a solo un día de acudir al Congreso para solicitar el voto de confianza y a menos de un mes de las elecciones generales, lo que profundiza el clima de incertidumbre en el Ejecutivo.
Renuncia en momento clave
La dimisión de Miralles se da en un contexto de alta tensión política. Su presentación ante el Congreso estaba prevista para exponer la política general del Gobierno y buscar el respaldo parlamentario, un requisito indispensable para la continuidad del gabinete. Sin embargo, en las horas previas comenzaron a surgir señales de que no contaba con los votos necesarios para obtener la confianza.
Esta situación habría sido determinante para que la ahora exjefa del gabinete decidiera dar un paso al costado antes de enfrentar una posible derrota en el Parlamento. La falta de consenso entre las bancadas y las críticas hacia la conformación del gabinete complicaron su panorama desde el inicio de su gestión.
Su salida, además, toma por sorpresa porque hasta poco antes no se había anunciado públicamente una crisis interna en el Ejecutivo. No obstante, en el trasfondo ya se evidenciaban tensiones políticas y cuestionamientos que debilitaban la estabilidad del gabinete.
Un gabinete de corta duración
Denisse Miralles había asumido la Presidencia del Consejo de Ministros el pasado 24 de febrero de 2026, tras desempeñarse como titular del Ministerio de Economía y Finanzas. Su llegada fue vista como un intento del Gobierno de reforzar el manejo económico y político en un periodo complejo.
Sin embargo, su gestión terminó siendo una de las más breves en la historia reciente del país. En menos de un mes, enfrentó un escenario adverso marcado por la falta de respaldo político, la cercanía de las elecciones y la presión del Congreso.
De acuerdo con la Constitución peruana, la renuncia de la presidenta del Consejo de Ministros implica automáticamente la caída de todo el gabinete. Esto obliga al mandatario, José María Balcázar, a recomponer su equipo ministerial o ratificar a algunos de sus integrantes en un nuevo Consejo de Ministros.









