En una operación estratégica para reforzar el control del sistema penitenciario y la seguridad ciudadana, 55 internos vinculados a delitos graves como extorsión, sicariato, robo agravado y crimen organizado fueron trasladados al pabellón de extrema seguridad del Establecimiento Penitenciario Ancón I, en Lima. La medida fue liderada por el presidente de la República, José Jerí, y el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Walter Martínez, y se ejecutó a través del Instituto Nacional Penitenciario (INPE).
Reos de alta peligrosidad en nuevo régimen estricto
Los internos trasladados provienen de varios penales del país, incluyendo Piura, Chiclayo, Trujillo, Cajamarca y Lima, y están acusados o sentenciados por delitos que afectan directamente la seguridad pública. Entre ellos figuran cabecillas de organizaciones criminales, cuyos procesos incluyen cargos por extorsión, sicariato, robo agravado y otros delitos graves.
Este traslado se enmarca dentro de una política más amplia del Gobierno para fortalecer el control en los penales y evitar que los reclusos continúen planificando actividades delictivas desde el interior de las cárceles. Según las autoridades, el nuevo pabellón de máxima seguridad ofrece un régimen penitenciario más riguroso que el aplicado en otros establecimientos, con reglas estrictas diseñadas para limitar la posibilidad de comunicación con el exterior y reducir el poder de organización dentro del penal.
Régimen de estricta vigilancia y medidas de control
Una vez en Ancón I, los reclusos deberán cumplir un régimen estricto que incluye visitas quincenales mediante locutorio, una hora diaria de patio y controles especiales de seguridad, de acuerdo con las normativas vigentes para internos de alta peligrosidad. Estas restricciones buscan reducir las oportunidades de coordinación de delitos desde la prisión y fortalecer la disciplina interna.
El presidente Jerí señaló que esta reclasificación de internos continuará y se intensificará con la puesta en marcha de la nueva Superintendencia Nacional de Internamiento y Resocialización, como parte de la estrategia para mejorar el sistema penitenciario peruano.
Las autoridades han subrayado que estas acciones tienen como objetivo impedir que las organizaciones criminales sigan operando desde dentro de los penales, un problema que ha sido identificado como un factor clave en la persistencia de delitos como la extorsión y el sicariato a nivel nacional. Con este traslado, se espera reforzar el orden y la disciplina en los centros penitenciarios, además de contribuir a la seguridad fuera de ellos.









