Miguel Ángel Marín Morón, conocido como 'Negro Marín', será extraditado desde España hacia el Perú para enfrentar a la justicia por su presunta participación como cabecilla de una organización criminal dedicada a la extorsión y el sicariato. El traslado se realizará bajo estrictas medidas de seguridad y marcará un paso importante en el proceso judicial que las autoridades peruanas siguen contra esta red delictiva que operaba principalmente en el norte de Lima.
Extradición y proceso judicial
La captura de Miguel Ángel Marín Morón se produjo en noviembre pasado en la ciudad de Madrid, tras un trabajo coordinado entre la Policía Nacional del Perú, autoridades españolas y la policía internacional Interpol.
Una vez que llegue a Lima, será puesto a disposición de las autoridades para cumplir con los procedimientos de ley. Primero pasará por un reconocimiento médico legal y luego será trasladado a la sede policial correspondiente. Posteriormente será presentado ante el juez competente para el control de identidad y la audiencia respectiva, en la que se definirá su situación legal mientras duren las investigaciones.
El caso está a cargo del Ministerio Público, que lo investiga por el presunto delito de organización criminal. Las autoridades buscan que responda ante el Poder Judicial por los hechos que se le atribuyen y por su presunto rol de liderazgo dentro de la estructura delictiva.
La organización y sus operaciones
Según las investigaciones fiscales, 'Negro Marín' formaría parte de la organización criminal denominada 'Los Sanguinarios de la Construcción', una red que habría sembrado el temor entre trabajadores y empresarios del sector construcción civil. Esta banda es señalada de extorsionar a obreros, ingenieros y contratistas, exigiendo pagos ilegales a cambio de permitirles trabajar en determinadas obras.
Las autoridades sostienen que la extradición de 'Negro Marín' permitirá fortalecer el proceso judicial y esclarecer la estructura interna de la organización, así como identificar a más implicados. Además, su presencia en el país facilitará la realización de diligencias fiscales pendientes y posibles confrontaciones con otros investigados.
Este caso forma parte de los esfuerzos del Estado peruano por combatir las redes de extorsión que afectan diversos sectores económicos, especialmente la construcción civil, uno de los más golpeados por la criminalidad organizada en los últimos años. La llegada del presunto cabecilla representa un avance clave en la lucha contra estas organizaciones que operan con violencia y buscan imponer el miedo para obtener ganancias ilícitas.









