La tensión entre Perú y México alcanzó un nuevo nivel tras las declaraciones del presidente José Jerí, quien afirmó que no descarta ordenar el ingreso a la embajada mexicana en Lima para detener a Betssy Chávez, ex primera ministra del gobierno de Pedro Castillo.
Chávez permanece asilada en la sede diplomática desde el 2 de noviembre, luego de que el Poder Judicial dictara 5 meses de prisión preventiva por su presunta participación en el intento de golpe de Estado de 2022.
¿Por qué se evalúa esta medida extrema?
Jerí sostuvo que existe un mandato judicial vigente y que está dispuesto a: “considerar todas las posibilidades” para garantizar su cumplimiento.
“No me limito y, si tiene que ingresarse a la embajada mexicana, se hará. He demostrado con acciones concretas que no me tiembla la mano”, declaro.
El mandatario criticó lo que considera un “mal uso del asilo político” por parte de México y aseguró que la figura ha sido distorsionada para proteger a una persona procesada por delitos comunes, lo que vulnera la Convención de Caracas.
¿Qué implicaciones tendría esta decisión?
El posible ingreso a una sede diplomática constituye una violación al derecho internacional y a la Convención de Viena, lo que podría desencadenar sanciones y aislamiento diplomático.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, advirtió que una intervención “violaría todas las leyes internacionales” y reiteró su exigencia de otorgar un salvoconducto para trasladar a Chávez a territorio mexicano.
México confirmó que Perú se comprometió a respetar la inviolabilidad de sus inmuebles, aunque las declaraciones de Jerí han sembrado dudas sobre esa garantía.
La crisis también generó reacciones en la región. El presidente colombiano Gustavo Petro amenazó con retirar su embajada si Perú ingresa a la sede mexicana, mientras la Organización de Estados Americanos (OEA) guarda silencio frente al conflicto. Jerí respondió con firmeza:
“A palabras necias, oídos sordos”, y aseguró que no teme críticas internacionales cuando actúa “en defensa de la ley y la soberanía”.
Por ahora, Jerí adelantó que la decisión será “meditada” con el Gabinete, pero insistió en que no permitirá injerencias externas. El caso anticipa semanas de alta tensión diplomática y un debate sobre los límites del asilo político en América Latina.









