El primer debate presidencial del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), realizado el 23 de marzo en el Centro de Convenciones de Lima, reunió a 11 candidatos que buscaron marcar posición ante el electorado en una jornada intensa, con propuestas, cruces y momentos de tensión a pocas semanas de las Elecciones 2026.
Los 11 candidatos en escena
En esta primera fecha participaron los siguientes postulantes: César Acuña, Rafael López Aliaga, Fernando Olivera, Yonhy Lescano, Carlos Álvarez, Marisol Pérez Tello, José Luna Gálvez, Alfonso López-Chau, Wolfgang Grozo, José Williams y Álex Gonzáles.
Cada uno llegó con estrategias distintas. Por ejemplo, César Acuña apostó por un discurso enfocado en gestión y experiencia, mientras que Rafael López Aliaga mantuvo una postura firme contra la delincuencia, proponiendo medidas más radicales. Fernando Olivera, fiel a su estilo, lanzó cuestionamientos directos recordando episodios políticos del pasado, generando incomodidad entre sus rivales.
Yonhy Lescano insistió en reformas profundas del sistema de justicia y del Estado, mientras que Carlos Álvarez utilizó un tono confrontacional, con críticas directas que encendieron varios momentos del debate. En contraste, Marisol Pérez Tello destacó por un enfoque más técnico, centrado en institucionalidad y lucha anticorrupción.
José Luna Gálvez puso énfasis en propuestas sociales y económicas, mientras que Alfonso López-Chau buscó posicionarse con un discurso académico y estructurado. Wolfgang Grozo, uno de los menos conocidos, intentó ganar visibilidad con mensajes sobre integridad democrática.
Por su parte, José Williams centró su intervención en temas de seguridad y orden, mientras que Álex Gonzáles planteó propuestas vinculadas a la gestión municipal y el desarrollo urbano.
Cruces, propuestas y momentos clave
El debate se desarrolló en bloques temáticos como seguridad ciudadana y lucha contra la corrupción, donde los candidatos fueron agrupados en ternas para debatir directamente. Esto generó enfrentamientos cara a cara, interrupciones y réplicas constantes.
Uno de los puntos más tensos se dio cuando varios candidatos se cuestionaron mutuamente por su pasado político y su capacidad de gobernar. También hubo “puyazos” sobre corrupción y promesas incumplidas, lo que elevó el tono del debate en varios momentos.
En cuanto a propuestas, la mayoría coincidió en priorizar la lucha contra la inseguridad, aunque con enfoques distintos: desde mano dura hasta reformas estructurales. También se discutieron medidas anticorrupción y cambios en el sistema político.
El cierre del debate estuvo marcado por mensajes finales en los que cada candidato intentó conectar con los indecisos. Algunos optaron por discursos duros y directos, mientras que otros apelaron a la calma y a propuestas técnicas.
Este primer encuentro dejó en evidencia no solo las diferencias entre los candidatos, sino también el tono que marcará la campaña: confrontación, mensajes contundentes y una fuerte disputa por captar el voto ciudadano.









